Esta perspectiva de diálogo y comprensión se basa en la posibilidad de crear espacios que permitan el intercambio relacional entre generaciones. Este intercambio ha mostrado ser siempre muy beneficioso.
Una de las primeras experiencias en Europa se remonta al año 2001, cuando en Saint Maur, cerca de Paris, en Francia, se abrió una guarderia para niños dentro del espacio de la casa geriátrica Residence de l’Abbaye. El proyecto pedagógico intergeneracional incluía espacios de lectura y de música en común, actividades de cocina y pastelería, así como trabajos de jardinería. Este proyecto fue inspirador para muchos en distintos paises europeos. Entre el 2012 y el 2014, el proyecto TOY (Together old and young) fue financiado por la Comisión europea dentro del Programa Lifelong Learning-Grundtvig y promovido por el International Child Devolpment Initiative (ICDI ) en Irlanda, Italia, Holanda, Polonia, Portugal, España y Eslovenia.
Una de las primeras experiencias intergeneracionales en Italia fue realizada en el 1997, en Treviso, entre el Centro infanzia Girotondo delle Età y el Centro residenziale per anziani De Lozzo-Da Dalto, con el proyecto llamado «El sendero entre las generaciones» para niños entre 1 y 6 años y ancianos hasta 100 años. En el 2004 nace el proyecto «Ncome nido, Ncomme nonni», entre una guarderia pública y un Centro día para ancianos ; en Verona también fue inaugurado en el 2007 el Centro Intergenerazionale comunale Casetta Marittati. Otro ejemplo para citar es el Centro Anziani e Bambini Insieme ABI, nacido en el 2009 en Piacenza, dentro del cual se inauguró una casa geriátrica y una guardería para niños. También el Municipio de Roma hizo posible la inauguración de la Casa para ancianos «Il Melograno» y la guarderia «La Caracolita». Estos ejemplos nos muestran la presencia, cada vez mayor de iniciativas que apoyan el diálogo y la educación intergeneracional.
Entre los beneficios sorprendentes que mostraron estas experiencias, muchas de ellas aún vigentes, se pueden mencionar:
- mejor entendimiento entre generaciones,
- facilitar el dejar de lado estereotipos y prejuicios relacionados con las fracturas que se originan entre las generaciones
- incentivar el desarrollo de la empatia, facilitando la comprensión de las necesidades recíprocas
- mejor capacidad comunicativa intergeneracional.
- se observó la reducción de comportamientos destructivos en las escuelas y particularmente en los ancianos la redución de pérdida de memoria , de síntomas depresivos y de aislamiento.
Estas experiencias de intercambio intergeneracional nos recuerdan que es a través del contacto relacional que el ser humano aprende a conocerse. El desarrollo de la empatía, representa un elemento fundamental para la construccón de una relación auténtica. Relacionarse en modo empático significa ponerse en contacto con el otro sin juzgarlo, reconociéndolo y aceptándolo tal cual es. La empatía también es la base del sentido cívico de compartir y vivir con otros y también para otros. Vale la pena recordar que el aprendizaje bidireccional adulto-niño y niño-adulto incentiva la trasmisión histórica y cultural, el desarrollo de la solidariedad, de la cohesión social y el bienestar de la comunidad.
Los autores Gecchele M.y Meneghin L. en «El diálogo intergeneracional como práctica educativa» (2016, Editorial ETS, Pisa) nos recuerdan, que es a través de la educación intergeneracional, cuando los niños y ancianos se encuentran, se buscan y confirman el sentido de su propia vida, creando un puente entre lo que frecuentemente aparecen como polos opuestos de existencia.
Helena Peralta Calvo







