El conflicto es un aspecto inevitable de la vida cotidiana, es una situación que se crea por antagonismo y por oposición y exige un esfuerzo activo de readaptación para poder obtener lo que se desea. Nace, cuando la persona no comparte la opinión y el mismo punto de vista que otros, sin embargo actúa y toma decisiones diferentes a lo que piensa. En otras palabras se produce una tensión al actuar de un modo no correspondiente a las propias creencias y valores. Asimismo resulta relevante recordar que los conflictos también pueden generarse por la co existencia de dos creencias internas opuestas.
En otras palabras, existen distintos tipos de conflicto. Las discrepancias pueden nacer dentro de uno mismo o entre dos ó más personas
En relación a los conflictos internos, muchas veces no somos conscientes de su presencia. Imaginemos, por ejemplo una tarde de verano con altas temperaturas, el calor nos llleva a pensar en ir a una heladería. Frente a la gran posibilidad de elección de gustos de helados, no sabemos qué elegir: crema? chocolate? o mejor limón, ya que es mas fresco?. El conflicto se expresa en la tensión a causa de la inevitable pérdida que produce la elección en sí misma. Es aquí, en la cotidianidad, cuando experimentamos percepciones y creencias opuestas que coexisten y generan discrepancias de deseos.La mayor parte de las veces estos conflictos son resueltos y olvidados; de no ser así siembran descontento y frustraciones.
Los conflictos interpersonales puede manifestarse en cualquier ámbito de la vida, desde el contexto laboral, familiar, social, afectivo, etc. Las causas frecuentes se relacionan generalmente con problemas de comunicación, frustraciones, opiniones e intereses divergentes, así como la confrontación entre diferentes personalidades.
Según cómo sea tratado y resuelto el conflicto, las consecuencias varian. Esto nos dice que no existen conflictos buenos o malos. El conflicto se manifiesta en sí mimo, como una posibilidad de transformación. La capacidad de resiliencia, innata en todos y la autoestima son importantes aliados parar gestionar los conflictos y llegar a soluciones favorables.
Por otra parte los conflictos no resueltos, conducen a la presencia continua de emociones desestabilizantes, como por ejemplo la rabia, miedos, tristeza y estrés, se reduce la autoestima y nos puede incluso empujar al aislamiento .Si el conflicto se intensifica, puede llegar a producir daños grandes. Según Friedrich Glasl, creador de la escala del conflicto, es factible resolver pacíficamente cualquier conflicto cuando prevalece la cooperación sobre la competencia. Es aquí cuando la mediación aparece como un instrumento muy valioso.
Comprometerse en la participación de un proceso de mediación, cuando las tensiones, discusiones y acusasiones aparecen y se transforman en una carga, hace posible que las partes puedan llegar a soluciones duraderas y favorables para ambas, porque en estos casos la intención de cooperar está siempre presente.
El mediador interviene y contribuye para que las partes transformen la incomunicación en un espacio de diálogo, permitiendo que se haga posible valorar las fracturas y transformarlas en una nueva riqueza para ambas. Me gusta recordar una bella imagen que nace de la técnica centenaria japonesa llamada el «Kintsugi». Consiste en reparar las piezas de cerámica rotas, insertando oro en las fracturas para convertir la rotura en una riqueza. Esta reparación no pretende pasar desapercibida; sino que por el contrario el brillo del oro, hace destacar la belleza de las cicatrices reparadas.
Helena Peralta Calvo
Mediadora familiar







